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casas cápsulas en Amazon

 


 

Casa capsula multiventana por 2.505 euros

Esta casa tiene una medida de 6 x 6 x 3,5 metros y está construida con poliestireno emisor de grafito (reciclable). Su aislamiento es térmico lo que le genera un ambiente cálido en invierno y fresco en verano. Soporta terremotos de magnitud 8 y vientos fuertes.

Casa capsula con tragaluz por 2.960 euros

Al igual que la casa señalada anteriormente, esta vivienda también tiene en su ADN ese concepto futurista donde lo que prima son las multiventanas, pero a ello, se suma un tragaluz que convierte a esta casa en una opción ideal para el jardín. Sus dimensiones son de 6 x 6 x 3,5 metros y también está construido con grafito. Tiene aislamiento térmico, resiste el viento y terremotos.

Casa capsula doble planta por 4.626 euros

Lo de rupturista por dos. Esta casa ecológica, ideal para complementar las dos casas señaladas anteriormente, sirve para exteriores, para crear un hostal, un restaurante o un hotel. Tienes alta eficiencia, ahorro de energía y protección del medio ambiente. También tiene materiales de aislamiento natural, resiste vientos de grado 12 y terremotos.

Casa cápsula personalizable por 8.326 euros

La casa cápsula que corona este listado es esta personalizable con aspecto a altavoz. Es, sin lugar a dudas, la apuesta más rupturista del catálogo de este tipo de viviendas que ofrece Amazon en su escaparate. Según cuenta el fabricante, resiste terremotos de magnitud 8 y vientos huracanados de 12 grados, al igual que las casas nombradas anteriormente. Cuenta con una superficie de 6 m2 y está hecha a base de grafito y poliestireno, por lo que se puede reciclar.

 

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la palloza, un ejemplo de ecodiseño y vivienda sostenible con miles de años



Quizá en el pasado se encuentre el secreto del futuro”, decía Félix Rodríguez de la Fuente. Algo de eso hay cuando muchos vuelven la mirada a las milenarias pallozas, arcaicas casas de montaña a caballo entre Galicia y León, en lo más alto de la Sierra de Ancares. Adaptadas a las necesidades de confort del siglo XXI, pueden proporcionar un ejemplo claro de ecodiseño y arquitectura bioclimática.

Mientras sube el precio de la vivienda, en medio del crudo invierno buscamos inspiración y refugio junto a nuestros abuelos cuaternarios, cuya ignorancia científica aparejaba una sabiduría intuitiva y práctica, y que quizá no sabían leer libros, pero leían con fruición el lenguaje de la naturaleza, ante el que nosotros somos analfabetos. “Quizá en el pasado se encuentre el secreto del futuro”, pensaba Félix Rodríguez de la Fuente. De ser cierto, y puesto que rectificar es de sabios, recuperar no es retroceder, sino la forma de progresar. Para muestra, un interesante estudio publicado en 2014 que destaca el rendimiento energético de las pallozas, las robustas viviendas de las culturas castreña y celta, concluyendo que ofrecen una demanda y un comportamiento térmico incluso mejor que algunas de las viviendas construidas hoy, 2.000 años después. El estudio señala: “Hay que considerar la eficacia de sus recursos, pues mientras la palloza responde con el uso de solo cuatro materiales básicos de construcción, la vivienda rural contemporánea ofrece una solución utilizando doce”.

Uno de los autores del estudio, Pablo Fernández Ans, arquitecto técnico e ingeniero de la edificación, fundador de la empresa Rehabilita Energía, está embarcado en proyectos de arquitectura sostenible y, en busca de financiación, lleva 3 años monitorizando la humedad y temperatura de estas arcaicas casas de montaña a caballo entre Galicia y León, en lo más alto de la Sierra de Ancares. Las pallozas han resistido al aislamiento de estas zonas como la aldea gala de Astérix y Obélix, a la que tanto recuerdan. Prueba de su eficiencia es que continuaran habitadas hasta 1990, cuando según este estudio se deshabitó la última en Galicia. Hogares de piedra encapuchados de paja (teitos, en gallego), bajo el sol primaveral o la nieve invernal dan al paisaje una de las estampas más bellas y ancestrales del mundo. Biodegredables, comestibles al tiempo y a la vida, sus techos de pasto semienterrados en la hierba o la nieve, brotan del suelo como setas mimetizadas en el paisaje, siendo una obra más de la faena conjunta del ecosistema, donde el artesano teitador recuerda al pájaro con su nido.

Fernández Ans explica que, dadas las necesidades energéticas actuales, el modelo de urbanismo y arquitectura a golpe de ladrillazo se ha agotado, siendo necesario «un paso atrás para recuperar materiales tradicionales y el uso de estrategias bioclimáticas». ¿Hasta dónde llega ese paso? De acuerdo con el protocolo de Kioto de 1998, la Unión Europea ha venido transponiendo bajo directivas comunitarias a todos los Estados miembro varias exigencias y requisitos de ahorro energético, bajo un triple objetivo 20/20/20: reducir un 20% las emisiones GEI (Gas de Efecto Invernadero), aumentar un 20% la eficiencia energética y un 20% la energía procedente de energías renovables. Todo ello antes del año 2020. Para el sector de la construcción, esto significa un endurecimiento en las normativas de edificación y una tendencia hacia edificios de consumo nulo (NZEB, Near Zero Energy Building) o Casas Pasivas (Passive Houses).

“Esta tendencia de reducción en los consumos energéticos no se obtendrá sin adoptar estrategias de ahorro pasivas (en el diseño) y activas (en el rendimiento de instalaciones y equipos)”, añade. La mirada vuelve pues al pasado y a las pallozas. No solo en España. Países como Dinamarca, Francia (chaumiers), Irlanda, Alemania, Países Bajos o Gran Bretaña (thatched roofs) están haciendo bandera del patrimonio ancestral de estas casas con tejado vegetal bajo el mismo criterio sostenible y razones tan ecológicas como económicas. El estudio sostiene que las milenarias pallozas, incorporando mejoras técnicas, pueden volver a ser perfectamente habitables, pues ofrecen características que se emplean en el ecodiseño y la arquitectura bioclimática moderna, siempre y cuando se reinterpreten usando nuevas tecnologías adaptadas a las necesidades de confort del siglo XXI. Tecnologías que permitan combatir su punto débil, el fuego, mediante el uso de mantas o espráis ignífugos, como ya se hace en Gran Bretaña o Francia.

Quedan solo unas pocas poblaciones aisladas, como Piornedo o Balouta, donde admirar estos testimonios vivos de la Prehistoria. Ovales o circulares, con muros de piedra (granito o pizarra) sobre los que se apoya una cubierta con entramado de maderas de roble o castaño y techo de paja de centeno. Las pallozas eran en tiempos la única vivienda de estas zonas; apiñadas unas a otras cubrían la aldea con una frondosa techumbre, formando auténticos poblados de aspecto tribal, hoy mermados pero que han logrado recuperarse en algunos casos gracias al turismo rural. ¿Quién no imagina a chamanes o druidas como Panoramix conjurando a la magia de la noche, entre las antorchas y la oscuridad de los bosques? ¿O a bardos como Asurancetúrix cantando a la Luna? Su amplio interior era fresco en verano y cálido en invierno, pues la inercia térmica de los gruesos muros de piedra, el aislamiento de la cubierta, el calor generado por el fuego, y el de los animales, permitían mantener una temperatura constante a pesar del frío exterior. El estudio describe la palloza como una “máquina energética para combatir los meses de invierno, que ha funcionado como tecnología punta durante siglos, basada en el acierto-error”.

Largos meses de invierno, bajo tormentas de nieve, vivían las familias sepultadas en estos nidos de paja, al amor de la lumbre. Así lo cuenta un testimonio de 1935, como si se tratara de la visita a una tribu o de una expedición a la Prehistoria: “Entramos en una de ellas (…). Quedamos un momento parados en el centro, hasta acostumbrar nuestros ojos a la penumbra llena de humo que nos hacía toser. Una docena de campesinos, mujeres, hombres y niños. Caras angulosas de color apretado y fuerte, blaquísima dentadura. Hablan con gran despaciosidad y parsimonia”. Y otro de 1914: “La vida familiar se intensifica dedicando las horas de encierro a la construcción de aperos, cestos, etc. los hombres, y a la elaboración de botelo, mantecas, y de los sabrosos quesos del Cebrero las mujeres. (…) Y cuando el tiempo abonanza y el terreno lo permite, celébranse allí, por la noche, los clásicos filandones o polavicas, reuniéndose las gentes a fiandar (hilar), leer, charlar, jugar y retozar (…)”.

La palloza puede ser, tras la cueva, el primer antepasado de ese imaginario popular hogareño, que junto al refugio o la cabaña, tan pronto invita a una tarde de fuego en la chimenea como a taparse con una manta en el sofá ante una buena película. A quien le apetezca hospedarse y dormir en una construcción así, puede interesarle la Palloza Baltasar, que invita a vivir una experiencia inscrita en una historia y naturaleza milenarias: bajo el grueso manto de nieve y el refugio de la paja y el fuego, al calor de historias y leyendas que se pierden en la noche de los tiempos, rodeados de bosques encantados por criaturas míticas o reales, como los osos o los lobos, que como las pallozas, o los galos del cómic, resisten a tantas amenazas dándonos ejemplo de supervivencia. Al salir de la palloza, que es una buena manta, el aire puro y seco de montaña, donde campan los caballos salvajes. Hay en ello algo atávico, arraigado a nuestra naturaleza, que vale la pena preservar. Y experimentar.




autoconstrucción de una casa con ladrillos de plástico reciclados


Esta casa fue construida con ladrillos de plástico reciclado en sólo 5 días.

Una casa para una sola familia está construida por cuatro personas, sin experiencia en construcción y toma sólo cinco días para construirla. Un refugio para 14 familias es montado por 15 personas, sin experiencia en construcción, en sólo 10 días.





contenedores de barco y un invernadero




Solar Powered Shipping Container Cabin with Greenhouse For $25k

Off Grid solar powered shipping container cabin with an attached greenhouse. This is another off grid living original home design which combines the best of many aspects of off grid living. Shelter, food, and power. This design assumes water is readily available through a well or city water system. It might appear the cabin is placed directly on the ground, but this article assumes there are foundation pillars or a concrete slab foundation already in place under the shipping containers.

The idea of course is to build the simplest structure possible while still being sturdy, practical, efficient, and inexpensive. Building inexpensively seems nearly impossible in this day and age, but it’s truly not expensive if you use some creative material sourcing and throw in some good old fashioned hard labor and do as much as possible yourself.

I wanted to design something that met the basic criteria for self sufficiency while at the same time provided maximum living area, small footprint, and a large growing area to produce as much food as you could possibly eat.

Energy efficiency needed to be considered as well. Since the cabin will be powered by solar, there needed to be an efficient heating system. So borrowing from the Earthship design, I’ve combined several of the efficient systems used in Earthship design with shipping container home design and greenhouses.

I’ve personally always loved the idea of having an attached greenhouse, and the Earthship design is a beautiful example of this. Not only does having an attached greenhouse make it convenient to grow you food close by, it also helps heat your home in winter. Now in summer this might pose an issue, so in geographical areas which receive more sunlight or areas which are more arid, one could essentially build a thicker south facing wall on the exterior of the shipping container to better insulate the cabin.

Stacking two shipping containers together doubles the living area and also provides some height that is needed to create a large surface area for the greenhouse that will be attached.