las casas naturales de los indios Kuna (San Blas, Panamá)



Las casas se construyen con materiales naturales renovables de rápido crecimiento. El suelo está ligeramente elevado con arena compactada y las paredes se hacen con caña. Los techos se hacen con un entrelazado artístico de hojas de palmera. No se utilizan clavos y todos se amarra con enredaderas, quedando totalmente impermeables las cabañas contra la lluvia. El tejado suele aguantar unos 15 años. En el interior no utilizan muebles, tan solo hamacas. Las casas de los Kunas normalmente están construidas en terrenos planos sobre el suelo arenoso. La misma constituye una gran habitación que sirve para dormir, la cual recibe el nombre de "nega tumat" (casa grande). La habitación destinada para los quehaceres domésticos y preparación de alimentos (cocina) se le conoce como "soenga" (casa de fuego).

El agua de Soledad Mirya (San Blas, Panamá), un pueblo de los indios kuna de unos 1.000 habitantes, proviene de un río de tierra firme en el continente que es canalizada por una tubería submarina, que fue pagada por todas las familias del pueblo, utilizando el mismo modelo financiero con el que adquirieron las placas solares con las que generan su energía. Cada familia paga 1 dólar por quincena a la empresa nicaragüense que las instala mientras se pagan a plazos durante un período largo que nadie nos sabe contar en cuantos años consiste. El Kuna solo vive el presente y no sabe lo que es un crédito. Cada casa cuenta además con un sistema básico de recuperación de agua de lluvia. 

Cada poblado tiene dos grandes cabañas: el "congreso" y la "chicha". El "congreso" se realiza al atardecer, estando normalmente el sahila en una hamaca y acompañado por los "argarganas" o interpretes, que interprentan y cuenta los deseos del jefe. El resto de la tribu se acomoda en duros asientos de madera distribuidos en dos anillos, el primero para las mujeres y los niños y el segundo para los hombres adultos. El sahila suele cantar a menudo canciones sagradas acerca de los antepasados y las batallas contra los españoles invasores. Estas canciones forman parte de la cultura oral que va pasando de generación en generación, siendo el sahila el guardián del conocimiento kuna. En los congresos todo el mundo tiene derecho a exponer sus quejas o ideas en sesiones que pueden llegar a ser muy largas.










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